El mundo real no suele ser divertido. Bueno, si sos Rocco Sifredi, puede llegar a serlo. Pero en lÃneas generales, todos terminamos agenciandonos de algún tipo de vÃa de escape o válvula de alivio para sacudirnos un poco el peso de la realidad. Si estás leyendo estas lÃneas, jugás. O jugaste. Entonces habrás sentido esa necesidad de poner el cerebro en remojo y olvidarte del mundo sumergiéndote en una fantasÃa donde las leyes y reglas del frÃo mundo no se apliquen, o se apliquen de forma mas bien laxa. Como para darles un ejemplo, si existiese el “quick save + quick load” en la realidad, hubiese tenido muchÃsimo mas sexo en la secundaria.
"Si, soy inteligente. Pero tambien puedo patearte el trasero"
Pero algunas veces, siguiendo esa poco predecible brújula del gamer (cuyo norte se mueve constantemente), salimos a gritar pidiendo realismo. Se escuchan clamores, indignación del tipo “dejate de joder, ¿le pego un tiro en la cabeza y el chabón no cae?”, clamor que obviamente no suele tener en cuenta que estamos personificando a un cientÃfico aparentemente mudo, que por su capacidad para el manejo de armas y su sangre frÃa ante las situaciones mas adversas lo hace parecer mas a Jason Bourne que al Dr. Emmet Brown. Cierta vez, un diseñador declaro: “Sabemos lo que es realista. Sabemos lo que es divertido. Tardar 3 horas en morir desangrado por un balazo en el estómago es muy realista, pero seguramente no muy divertido”. Esta claro que un FPS ultrarealista puede llegar a ser atractivo para algunos jugadores, pero la mayorÃa se quedarÃa con cara de “WTF!?!?!” a la primera (y corta) balacera.
Claro algunas veces se van de mambo. Por ejemplo: sos Billy Costigan, recluta del 3er
"No te preocupes, esto no va a dolerte nada"
Batallon de Tu Vieja en Tanga, cumpliendo servicio en algun lugar de Europa durante la 2º Guerra Mundial. Aparece un nazi. Sabés que es un nazi porque está vestido de cuero negro, es rubio, tiene cara de loco y habla gracioso. Te pega tres tiros. 1, 2, 3. Cualquier hijo de vecino caerÃa gravemente herido, cuando no razonablemente muerto. Pero acá no. Acá alcanza con pararse detrás de una pared y recuperar el aliento, mientras nuestro soldado exclama: “Pero la puta madre, como me rompen las bolas estas manchitas rojas que veo cada vez me cagan a cuetazos. Encima no se por qué mierda me agito. Voy a tener que ir al médico, che. Aaaah, ahà ta, ya pasó, de vuelta al trabajo”.
La otra cara de esta moneda son los medikits. Los medikits son una especie de Caja de Dios: uno las toca y te dan vida. Algo asà como Adán pero sin el barro ni el asunto de la costilla. Como si eso no fuera suficiente, estos simpáticos implementos encierran una especie de paradoja: no hace falta usarlos para disfrutar de sus mágicos beneficios. Es decir, en el 99% de los FPS, basta con pasarles por arriba para ver como el medidor rojo vuelve a la normalidad. ImagÃnense ir caminando por Ramos MejÃa con dolor de muelas, pisar un sorete y que se te pase. Algo por el estilo.
"Creo que esto no esta del todo bien"
Es cierto es que algunos géneros necesitan en mayor medida del realismo para ser efectivos. Imaginen cargar Flight Simulator, y que en medio de un vuelo Buenos Aires - Madrid, con condiciones de vuelo normales, vientos leves del NE y cielo despejado apareciera Magneto intentando arrancar las alas de nuestro 737, mientras nosotros, desesperados por salvar la aeronave, nos concentramos en mirarle las tetas a Mystique. Pero aun en estos casos, si nos ponemos en exquisitos, la mención del realismo también nos hace levantar una ceja. O sea…estás sentado en calzoncillos…en frente de tu PC…en un dos ambientes de Villa Crespo…¿volando un 737? Yo no lo veo muy realista que digamos.
Los RPG’s son un caso aparte. Por un lado, el género implica en su desarrollo un detalle casi obsesivo de ciertos aspectos de la vida real: cada uno de nosotros es fuerte, ágil, carismático, inteligente y perceptivo en alguna medida, y esas mismas caracterÃsticas derivan en muchas otras secundarias, que cada uno de nosotros podemos o no cultivar mediante la práctica o la educación. Vamos evolucionando y desarrollándonos, tomamos decisiones que implican juicios morales y éticos, las cuales nos darán una imagen frente a los demás: bueno, malo, cruel, benévolo, y asÃ. Pero por el otro, tenemos cosas ridÃculas que aun nadie nos ha explicado. Dejemos de lado los elfos, los dragones, los enanos y demás. Me refiero a casi todas las tramas de RPG’s que conozco:
"Podria matarte ya mismo, pero voy a dejar que te hagas increiblemente poderoso, por ninguna razon en particular"
Tenemos un Señor del Abismo, todopoderoso, que viene aterrando el universo y sembrándolo de miseria desde hace eones. PodrÃa liquidar al boludo lvl1 (nosotros) que todavÃa no puede castear un pedorro Magic Missile ni con una orden de Servini de Cubria y vive en una minúscula granjita cuidando zapallos, pero que según una antigua profecÃa, es el destinado a hacerle perno y buje. ¿Qué decide hacer, entonces? Como cualquier entidad ultraterrena que se precie, tira el sentido común a la puta que lo parió y manda a sus esbirros mas inútiles como para que nos sirvan de practica, asà 60 horas y 50 lvls después podemos pegarle una prolija cepillada. ¿Eh?
Como para cerrar, un consejo del TÃo Odin: la única verdad es la realidad, dijo el General. Asà que apaguen un toque el vicio y salgan a disfrutarla con cuidado: nosotros no tenemos saves.
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