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Las Sagas de Sega: Panzer Dragoon


La pobre Saturn vivió poco y mal en occidente. Sin el apoyo del gran Segata Sanshiro, muchos juegos de Sega creados específicamente para dicha consola (los arcade eran otra historia) no gozaron nunca de la popularidad que por su calidad merecían. El que hoy nos ocupa es seguramente el ejemplo más claro.

Panzer Dragoon es una de esas sagas que parecen tener y conceder caché. Es como si declararte fan de la obra del Team Andromeda te hiciera quedar bien o ganar puntos de hardcoreta. Algunos lo son de verdad y otros quieren aparentar, pero diferenciarlos es muy sencillo; los últimos siempre se olvidan de la segunda “o” de “Dragoon”.


Panzer Dragoon (Sega Saturn, 1995)

Si mal no recuerdo, mi primer contacto con Panzer Dragoon fue en uno de esos vídeos promocionales que regalaban con la Hobby. “Peligrosamente real”, se llamaba, aunque opino que “Peligrosamente bizarro” hubiera sido mejor. Al empezar a escribir estas líneas, de esa cinta mantenía dos cosas grabadas en la cabeza1 :

  • Que salía un maromo ahí tó musculitos posando con una Saturn mientras aparecían tablas que comparaban la consola con su rival de Sony.
  • Que Panzer Dragoon era el juego más caro que SEGA había producido nunca.

Sin ser del todo consciente de lo que significaba por aquel entonces, eso me impactó (estoy hablando del segundo punto, cabrones). Yo siempre había metido un cartucho, encendido la consola, y a pasarlo bien, sin tiempo para parar a curiosear sobre el origen del juego. Ni “quién”, ni “cómo”, ni mucho menos “por cuánto”. Así pues, a mis diez años Panzer Dragoon me pareció terriblemente serio, imponente. Más tarde descubrí que era eso y mucho más.

Fue necesario esperar a que el precio de Saturn bajara hasta lo razonable y durante un tiempo tiré únicamente de conversiones de recreativas (el Banco de España se estaba quedando sin monedas de 20 duros por mi culpa), pero finalmente llegó el momento de subirse al dragón.

Panzer Dragoon transcurre en el típico mundo post-apocalíptico donde sobrevivir es casi el único logro a desbloquear. En todas partes hay monstruos modificados genéticamente obra de Los Ancianos, una civilización avanzadísima que desapareció miles de años antes. Además, ahora al Imperio le ha dado por buscar ruinas de Los Ancianos para poder explotar su tecnología, arrasando con todo lo que se ponga por delante.

Todo vale para recrear dicho mundo de la mejor forma posible; desde crear un lenguaje propio (el Panzerese, mezcla de griego, latín y ruso) hasta cuidar el diseño de cada elemento al máximo. Se nota que hay muchas horas de trabajo detrás de cada Panzer Dragoon y se nota que hay mucho mimo detrás de cada hora de trabajo. Esto es lo que hace grande la saga.

Al principio de este primer juego, Keil se convierte en testigo accidental de un combate entre dragones. El jinete del dragón azul es gravemente herido y pide al joven protagonista que termine su misión; le entrega su pistola y su dragón (Solo Wing) y ale, nos toca perseguir al enorme dragón negro y liarnos a tiros con él, con un buen puñado de bichejos y con el Imperio para evitar la activación de una de las ruinas que os decía antes.

El juego no tiene ni diálogos, ni más cinemáticas que la introducción y un breve final, pero su trasfondo es realmente rico. La historia se cuenta un poco en las instrucciones, otro poco en juegos posteriores y se guarda un par de preguntas sin respuesta, por lo que las teorías y las pajas mentales de todo tipo abundan en foros y fansites (el mejor que conozco es The Will of The Ancients). Aunque nunca de forma tan extrema como en esta primera entrega, la “manía” de no contar casi nada se convertiría en una característica más de la saga (salvo en el RPG, por razones obvias), dotando a los juegos de vida más allá de los créditos finales.

A pesar de los costes de producción y de los “excesos” a nivel técnico y audiovisual, Panzer Dragoon es simple hasta la médula en controles y sistema de juego. ¿Contradictorio? Puede parecerlo. ¿Poco coherente? Ni de coña. Yo más bien diría que es toda una muestra de madurez.

Se trata de un shooter sobre raíles con la cámara situada detrás del dragón, de manera que podemos movernos sobre un plano para esquivar, pero no modificar la velocidad, dar media vuelta o salir del camino prefijado. Rollo Space Harrier, por ejemplo. También es posible, eso sí, girar la cabeza para mirar si nos viene alguien o algo por los lados o por atrás. Y para atacar, o disparamos con la pistola o usamos a nuestro alado amigo, que para eso está y para eso puede fijar varios objetivos (mientras mantenemos pulsado el botón) y escupir rayos que siempre dan en el blanco (cuando lo soltamos).

Así durante siete episodios, casi todos con su boss (de hecho, la última fase es sólo la batalla final), y ya está. No es largo, al contrario, pero tampoco es fácil.

Efectivamente, si le quitas la historia, unos gráficos acojonantes para la época, un apartado artístico sublime y una banda sonora casi mejor, Panzer Dragoon no es más que un buen “mata-mata”. Pero claro, la gracia está en que no se le puede quitar nada de eso.

No es un juego para cualquiera, ni mucho menos, pero en general se llevó buenas críticas y gustó bastante. De la primera hornada de títulos para consolas de 32 bits, ninguno fue tan atrevido y sorprendente como el del Team Andromeda, y supongo que eso se valoró.

Además de la versión original para Saturn, existe un port para PC y uno de esos Sega Ages hecho sin mucho esmero para PS2, que se quedó en Japón como el resto.

Panzer Dragoon II Zwei (Sega Saturn, 1996)

Todos los elementos del primer “Panzer” regresan y se potencian en esta precuela de nombre redundante (Zwei es dos en alemán), que aporta además algunas nuevas ideas y conceptos.

La acción de Zwei transcurre durante el año Imperial 71, veinte años antes de lo acontecido en Panzer Dragoon. Los protagonistas son ahora Lagi, un pequeño dragón, y Lundi, el joven que lo cría y esconde para que sus supersticiosos vecinos no lo maten. Después de que un enorme artefacto de Los Ancianos arrase el pueblo de Lundi, comienza la aventura…

…a lomos del dragón, pero sin volar durante los primeros minutos. Y es que una de las principales novedades del juego es la evolución de Lagi; empieza con unas pequeñas e inservibles alas y va creciendo fase a fase, adoptando diferentes formas en función de nuestra habilidad con el mando. En plan Tamagochi, pero con más rayos láser y mala leche. Esto, junto con la posibilidad de seleccionar distintas rutas en momentos concretos de algunos episodios, le hace un favor enorme a la rejugabilidad. También en este juego se incluyen por primera vez los ataques especiales o Berserks.

Los gráficos se mejoraron notablemente y tanto el apartado artístico como el sonoro mantienen el nivel. Mucho más no se podía hacer.

Por tener, tenía hasta opción de formato panorámico 16:9.

Puede que Panzer Dragoon Zwei no resultara tan impactante como la anterior entrega en su momento, pero lo compensaba sobradamente siendo más y mejor juego. Por eso me parece raro que nunca haya llegado a otras plataformas en forma de port o remake. Lo más parecido es una versión descargable en GameTap (de pago), que se ve que tira de emulador.

  1. Ahora lo recuerdo todo porque lo he visto en YouTube

- [Fuente Original]








...por Redacción


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