
Si a George Lucas le hubieran dicho, cuando le estaban poniendo a bajar de un burro por THX 1138 y no sabÃa qué suerte iba a correr American Graffiti, que iba a cagar el resto de sus dÃas en un retrete hecho de oro y diamantes gracias a Star Wars, es muy probable que no se lo hubiera creÃdo. Lógicamente, si ahora lee estas lÃneas (mientras lee sus blogs favoritos en su iPhone de oro, sentado plácidamente en su retrete de oro y diamantes) sonreirá con sorna, aunque siempre me he preguntado qué es más poderoso: el respeto que tiene Lucas por su creación o la ilusión que le hace ver cómo se multiplican los ceros de su cuenta corriente.
Viendo productos como este The Clone Wars: Héroes de la República creo que, teniendo en casa el árbol del dinero, ¿qué más da que sus flores huelan a pura mierda?
La parte más acertada del juego es precisamente la que le quita, de base, gran parte del atractivo que pudiera tener: el hecho de estar basado en la serie de animación de Las Guerras Clon. No nos engañemos, cualquier persona con dos dedos de frente sabe que el último sacacuartos basado en Star Wars tiene relevancia cero y más o menos el mismo interés; sin embargo, la traslación de la serie a juego, en lo audiovisual al menos, está muy lograda y hay momentos, sobre todo en la primera partida, en los que te sorprendes gratamente por lo bien que pinta el asunto1.

De todos modos, poco dura el buen sabor; pronto vemos cómo la parte gráfica gana ese regusto prev-gen que tienen aquellos juegos que podrÃan haberse hecho, quizá con mejor aspecto y todo, en una PlayStation 2. Si queremos ver la parte buena de esto, todo va fluido, lo cual dejará de parecernos un pro en cuanto nos pongamos a los mandos de Anakin Skywalker, el primer personaje que controlamos, y veamos que todo lo demás es tan desastroso como nos temÃamos.
Héroes de la República es un plataformas de acción con algunas de las peores plataformas que recuerdo haber jugado en toda mi vida y las partes de acción más insustanciales que se pueden encontrar en el mercado hoy en dÃa. ¡Buen trabajo, chicos! TodavÃa queda un poco para que hagáis otro Superman 64, pero vais por el buen camino. Hablando de caminos, hay dos en este juego, llamémosles a y b:
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a) Los saltos son automáticos, imprecisos y sólo presentan un reto de perseverancia, porque el éxito o fracaso no depende de nuestra habilidad sino de lo que quiera el muñeco que controlamos; si quiere caerse, ya puedes poner todo tu empeño y concentración en el cálculo del salto que no habrá manera: tu destino será el fondo del precipicio, ergo la muerte.
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b) Los combates, aun no siendo automáticos, tampoco requieren otra cosa más que aporrear los botones o mover el stick el tiempo suficiente para que todos los enemigos mueran. En el proceso, lo más normal es que los enemigos nos ataquen, ya sea a distancia (muy difÃcil esquivar disparos a no ser que sean de enemigos individuales aislados) o cuerpo a cuerpo, y por estos ataques nuestra barra de vida bajará hasta llegar a la vaciedad, ergo la muerte.

Como veis, ambos caminos llevan irreparablemente a la muerte. Esta muerte, lejos de penalizar al jugador, sólo presenta un pequeño bache en la prueba de resistencia que sirve de leit motiv a todos elementos del juego: si tienes paciencia, aunque tengas tan poca habilidad que no puedas atarte los cordones sin caerte de morros al suelo, llegarás lejos, porque las vidas son infinitas. Lo importante no es jugar: es aguantar el juego, resistir, soportar su propuesta fatal de plataformas penosas y acción lamentable.
Aunque es odiosa como la que más, la comparación con LEGO Star Wars está justificada en cuanto que otro de los puntos fuertes de Héroes de la República es manejar a diferentes personajes del universo de las Guerras Clon en las distintas fases que se nos presentan, todas, por cierto, igual de insÃpidas y poco inspiradas. De todos modos, creo que ya ha quedado suficientemente claro que, mientras que en LEGO Star Wars habÃa un juego majo y disfrutable, aquà nos enfrentamos ante un fracaso absoluto que irritará y volverá locos de ira a los jugadores adultos y resultará para los jugadores más jóvenes un insulto que, sà o sÃ, destrozará su ilusión e inocencia de forma irreparable.
Nota: 3
- Por esto, los fans de la serie deberán sumar un par de puntos a la nota del juego; al mismo tiempo, conviene quitarse dos puntos como persona, para no andar por la vida con una falsa imagen de uno mismo
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